• Más de 240.000 kilómetros de vías férreas permiten el acceso a prácticamente cualquier
rincón de Europa.
• Material rodante de última generación y gran comfort: trenes de alta velocidad, trenes
hotel (nocturnos), trenes panorámicos, etc.
• Ahorro de tiempo y dinero: Los trenes parten de / llegan a el corazón mismo de las
ciudades. Las estaciones están ubicadas en el centro de las ciudades y conectadas a la
red de transporte urbano y suburbano, reduciéndose o, incluso, eliminándose los costosos
traslados asociados, por ejemplo, al transporte aéreo.
• Por otro lado, los tiempos de check-in son mínimos.
• Gran cantidad de rutas y frecuencias.
• Confiabilidad: No depende de las condiciones climáticas. En muchos casos, el tren
representa la única forma de llegar a un determinado lugar. La puntualidad es otra
característica distintiva de los trenes europeos.
• “Customer Experience”: Almorzar a bordo de un tren que “vuela” a más de 300
kilómetros por hora por un túnel que cruza el Canal de La Mancha es, sin dudas, una
experiencia única. |